viernes, 16 de noviembre de 2012

SOBRE LA REDISTRIBUCIÓN POBLACIONAL



San Nicolás de María, Sede de Gobierno de la Santa y Nueva Argentina – 16 de noviembre 2012

Pocos se atrevieron a ver en la redistribución poblacional, el punto de partida para la solución a muchos problemas del Pueblo de la Nación Argentina. Y sobre todo a aquellos problemas que acaecen en las grandes metrópolis.
Y este escrito no intenta reivindicar románticamente la vida en el campo o la nostalgia del pueblo chico. Ni tampoco condenar la vida en el orbe. Simplemente quiero, parado sobre la realidad, establecer pautas de sentido común que hacen de una política concreta de redistribución poblacional, la solución a muchos problemas actuales. Con la Mirada que solo Dios puede brindar.
Ahora bien, sería en vano enumerar los problemas de las grandes ciudades; le bastará con prender el televisor y sintonizar cualquier noticiero para estar al tanto inmediatamente de la realidad citadina.
La primera pauta que nos indica que es necesario repoblar las zonas rurales, los pueblos y caseríos del campo argentino, es que su despoblamiento fue causa del hacinamiento de muchos en zonas reducidas de las ciudades. La pregunta que me hago es ¿cómo redistribuir la población desde las grandes ciudades hacia la bastedad del territorio?
Ahora el cómo.
No se puede pensar en una Argentina repoblada, sin un cambio profundo en la vida de los argentinos. Si no somos capaces de generar las condiciones necesarias para producir trabajo fuera de las ciudades, propiciando condiciones de vida plenas.
El modelo es el de Ciudades de nos mas de 120.000 habitantes, y pueblos de 12.000 habitantes aproximadamente. Separados en distancia por entre 50 km y 100 km en el caso de las ciudades y en el caso de los pueblos por entre 20 y 30 km. Esto trae aparejado el reordenamiento armonioso de los servicios que demandan las grandes metrópolis, servicio eléctrico, de gas natural y agua, pasando por los servicios de recolección y procesamiento de residuos, etc. Reordenamiento que se basa en la descentralización de estos servicios, propiciando el desarrollo de nueva infraestructura de servicios, aprovechando los recursos de cada zona de la Argentina y acercando el servicio a través de obras a las regiones que carezcan de tal o cual recurso.
Todo es medio o móvil para generar trabajo digno.
Cada región de la Argentina representa un polo de producción especializado y un núcleo de necesidad y demanda. Este factor es elemental para el establecimiento de las nuevas poblaciones, pues enmarca el desarrollo de la economía, motorizada por la necesidad real de los argentinos y garantiza la plena ocupación de los hombres que decidan establecerse en nuevos pueblos o en ciudades reorganizadas.

Obras públicas y construcción de viviendas
Sumado al desarrollo de polos productivos que respondan a una demanda real del Pueblo, se iniciarán obras públicas que facilitarán el aprovechamiento inmediato de recursos naturales; obras de gran magnitud serán necesarias.
Las Grandes Obras Públicas necesarias para ocupar y poner en producción los espacios vacíos de nuestra Patria, con empleo intensivo de mano de obra.
Al calor de la realización de estas Grandes Obras es posible promover la colonización y la fundación de nuevas ciudades y pueblos que; al mismo tiempo, descentralice la población hacinada en las grandes ciudades y ofrezca un porvenir al desarrollo personal, familiar en las futuras comunidades auto sostenidas, cuidadas, instruidas y equipadas para una nueva sociedad solidaria y participativa.
Se pueden vislumbrar la Canalización del río Bermejo; la ocupación y desarrollo de los Valles de los ríos patagónicos, la ocupación y desarrollo del Desierto del sur de Mendoza, La Pampa y norte de Neuquén; y la construcción del Ferrocarril Transpatagónico.
La organización del recurso humano en la Santa Argentina posibilitará el desarrollo y puesta en marcha de obras en toda la Nación.
Para comenzar el proceso de reordenamiento poblacional es importante la organización para la construcción de viviendas, y la erradicación de barrios o asentamientos de emergencia compensándolo con la edificación veloz y masiva de viviendas, para que estos asentamientos dejen de ser ocasión de pecado para muchos.
Junto con la construcción de vivienda, emprender la expropiación a aquellos que tienen casas de más, teniendo en cuenta el tamaño de la casa en relación al número de integrantes de la familia para su redistribución.
Estas y muchas más medidas para instaurar Justicia Social real están inspiradas por Dios, y yacen en el corazón de todos los argentinos. En el sentido común de los que realizan el sueño de una Revolución en Paz.
Bartolomé Jerónimo Catriel y Teresa Eluney Afriel
  





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